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jueves, 25 de febrero de 2010

LA TENTACIÓN

Un sábado por la tarde el padre deja a su hijo en casa, porque el muchacho no se sentía bien. Al salir, el padre le dijo: "No vayas al lago a nadar con tus amigos." Y el muchacho respondió: "¡Entendido, señor!" Al regresar a casa, el papá pasó junto al lago, y vio a su hijo divirtiéndose con sus amigos en el agua. El padre detiene el carro, llama a su hijo y le dice: "¿No te dije que no vinieras a nadar?" Y el hijo responde: "Pero, papá, no tenía la intención de nadar. Sólo vine a mirar, pero me caí en el agua." Cuando el padre empezó a sentir lástima por su hijo, notó que su hijo vestía su traje de baño. Y su hijo le explicó: "Yo cargue mi traje de baño, por si acaso era tentado."

¡Amigo, no haga ninguna provisión para la carne!. Pídale a Dios que prevenga el que usted sea tentado hoy. Pídale fortaleza para vencer la tentación, si es que Él la permitiera. Y no sólo cuando ocurre la tentación, sino a lo largo del camino cuando tiene que tomar decisiones

"Sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne" (Romanos
13:14).
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. 8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. (Santiago 4:7-8.)

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