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viernes, 18 de septiembre de 2009

Dios Nos Ofrece Una Nueva Oportunidad

Dios Nos Ofrece Una Nueva Oportunidad

Las lágrimas surcaron su rostro. Despacio. Como rocío de la mañana. Su tez negra se perló con cada nueva gota que escapaba hasta llegar a sus labios y proseguir en ese tránsito interminable que sólo puede ser descrito con una palabra: emoción. Getahum abrazó a su esposa Azab y a su hijo Betamary. Los cubrió con sus brazos de gigante. Les transmitió toda la ternura que embargaba su corazón.

Hacía tres años que no compartía un momento así. Por eso, aquél momento resultó inolvidable. La última vez que vio a su mujer, ella lloraba. La doblegaban la tristeza y la angustia. "Nos veremos de nuevo", le prometió para tranquilizarla.

Ese día que salió de Etiopía, clandestino, por la frontera, sintió que algo se desprendía desde lo más profundo de su corazón. Era la consecuencia, apenas previsible, de haber sido sorprendido criticando las persecuciones, privaciones y arbitrariedades en su país. "El gobierno no puede seguir oprimiendo a quienes no tienen como defenderse", escribió en un cuaderno rústico que cayó en manos de las autoridades.

Con el poco dinero que recogió tras vender sus propiedades—casi nada--, huyó hacia Cuba y luego, en una acción desesperada por encontrar salida a su situación, emprendió viaje a Bolivia, cruzando en avión un océano que le pareció interminable, y surcando montañas que—en su criterio—semejaban al tamaño de sus problemas.

En la soledad de los cuartos donde durmió, rememoraba las imágenes de su esposa y su hijo. Les escribió muchísimas cartas que jamás envió, por dos razones: la primera, no tenía dinero y, la segunda, porque incluso acceder a un puerto de Internet sonaba como una utopía.

Asilado en Colombia pudo realizar las gestiones para reencontrarse con su familia. Y lo hizo una tarde fría en Santafé de Bogotá. "Hay tantas cosas que contarnos, que creo que el tiempo no nos va a alcanzar", le dijo a un noticiario de televisión que transmitió su conmovedora historia al país.


¡Hoy puede comenzar de nuevo!

Siempre hay una oportunidad para comenzar de nuevo. "He pecado tanto que creo que Dios no me perdonará jamás. Incluso, tengo una enfermedad contagiosa, producto de mi mal vivir, y siento vergüenza de todo el daño causado", me escribió una joven mujer. ¿Mi respuesta? "Se equivoca. Hay oportunidad de comenzar de nuevo. Dios le perdona, ahora usted misma debe perdonarse y abrir las ventanas a esa nueva existencia".

Desde donde se encuentre, recuerde que todavía está a tiempo de volver su mirada a Dios y reemprender el camino. "Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios, y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios. Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará…" (Deuteronomio 30:1-4)

Basta volverse al Señor. Con el corazón y con el alma. Albergando sinceridad. Afincado en la determinación de no fallar de nuevo. Dios Conoce lo que hay en el corazón, nos fortalece para seguir adelante y—si permanecemos prendidos de su mano—nos asegura la victoria. Decídase. Hoy es el día para comenzar una vida renovada en Jesucristo.







Autor:
Pastor Fernando Alexis Jiménez
http://unvasomasfragil.com/

1 comentarios:

Leonardo charris garcia dijo...

mi llegaron al alma estas palabras. gracias hermanos

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